La cultura después de la COVID-19

la cultura después de la covid-19 El ámbito cultural también se ve afectado por la crisis creada por la pandemia del nuevo coronavirus.

El ámbito cultural también se ve afectado por la crisis creada por la pandemia del nuevo coronavirus. Si la financiación asignada a los sectores culturales era ya escasa, la reciente crisis ha agravado los problemas a los que se enfrentan tanto las instituciones públicas de cultura, como las privadas o los artistas independientes. También es importante la presencia cada vez más reducida en cualquier tipo de acto cultural. Durante todo el estado de emergencia impuesto, las instituciones culturales han intentado mantener la conexión con el público solamente a través de internet, pero este desafío sin precedentes ha puesto a prueba no sólo la estrategia cultural en situaciones críticas, sino también el interés del publico hacia los acontecimientos culturales. La lucha por atraer fondos parece tener lugar sobre todo entre el ámbito público y el ámbito independiente. En un debate organizado por el Instituto Nacional para Investigación y Formación Cultural, Anda Becuţ Marinescu, directora de Investigación en el Instituto Nacional para Investigación y Formación Cultural, ha explicado:


“Quisiera que no olvidemos que esta competencia debería manifestarse también para atraer al público, porque la gente normal se ha visto bastante afectada en las prácticas ya pocas. Lo que habrá de ahora en adelante depende muchísimo del nivel de confianza que la gente tenga en las instituciones y en los mensajes y en la oferta que envían tanto las instituciones públicas de cultura, como las organizaciones privadas.”

 

Asimismo, la gestión del riesgo no debería faltar de la estrategia de cualquier institución u organización cultural, según opina Anda Becuţ Marinescu. Esto es lo que ha demostrado en los últimos meses una realidad que pocos hubieran esperado.


“Un problema importante es la manera en que la gente percibe el riesgo. Deberíamos ser conscientes del riesgo y tal vez sea necesaria también una gestión del riesgo, incluso dentro de las organizaciones culturales. No sólo el público está excluido, sino también los profesionales que trabajan en el ámbito cultural. Evidentemente, la calidad del acto artístico está siendo repensada a la luz de este riesgo al que todos nos enfrentamos.”

 

Probablemente, también la calidad del acto cultural movilizará al público y hará que la atención general vuelva a centrarse en este ámbito indispensable de cualquier sociedad moderna. El contenido cultural, aunque fuera compartido en el ámbito virtual, tiene que adaptarse a la demanda de varias comunidades culturales y mantener también altos estándares. Anda Becuţ Marinescu.

“En el próximo período, la atención debería centrarse en la calidad del acto artístico, en la calidad del contenido. Últimamente hemos asistido a una sobreproducción de contenidos culturales en línea, algunos no justamente de la mejor calidad. Hay una competencia a nivel mundial. Creo que también es importante la manera en que asumimos la comunidad, y esto significa también la proximidad física, y las comunidades de gustos y de preferencias que se crean en el ámbito virtual.”

 

Irina Cios, directora de la Administración del Fondo Cultural Nacional, considera que la crisis causada por la COVID-19 es una oportunidad para el ámbito cultural. Los acontecimientos de los últimos meses han vuelto a llamar la atención de todos sobre los problemas importantes a los que se enfrenta la cultura en Rumanía.

“Para todos nosotros, este virus es de hecho una oportunidad extraordinaria. Creo que es la primera vez en la historia de Rumanía que se habla de cultura a nivel público y central. Es la primera vez que se están dando pasos reales para apoyar a este sector y para iniciar unas reflexiones sistémicas. Quizás deberíamos tomar en serio esta oportunidad y analizar juntos, y ver lo que se puede hacer para la famosa estrategia cultural, pero también cuáles serían los pasos necesarios para promover el concepto de cultura a nivel de la mentalidad general.”

 

Si el período de confinamiento impuesto ha reducido el consumo cultural, la estadística muestra cifras preocupantes incluso durante la actividad normal, cuando en Europa no había restricciones respecto al acceso a los actos culturales. Rumanía está entre los últimos países del continente en cuanto a la participación en los actos culturales. Tudorel Andrei, director del Instituto Nacional de Estadística de Rumanía, ha ofrecido más detalles.

“Cuán móvil es la población de Rumanía desde el punto de vista cultural, a partir de unas cifras muy escasas, comparadas con las cifras que hay a nivel de otros países europeos. Una cifra muy importante para ofrecer una imagen de lo que significa la movilidad social de la población de Rumanía mide la participación en las actividades culturales. Sólo un 30% de la población de Rumanía participa en, como mínimo, una actividad cultural a lo largo del año. En Francia, más de un 75% de la población participa en, como mínimo, un acto cultural a lo largo del año. La media europea supera el 60%.”

 

La situación nada optimista que muestran las estadísticas tiene una explicación, según opina Irina Cios.

“Esto pasa porque, desde la infancia, la población de Francia está siendo educada en que, para la satisfacción espiritual y humana, también es necesario un componente cultural. Los niños son llevados a los museos, tienen cursos o talleres creativos. Esto entra en su gen y se perpetúa, independientemente de sus opciones respecto a su carrera.”

 

Tanto la financiación fuerte y sostenida, como la atracción del público hacia la cultura podrían salvar en el futuro instituciones culturales, artistas y conciencias. Según los especialistas, Rumanía debería seguir las tendencias europeas para reformar un ámbito que ha sido dejado atrás.

 

Versión española: Monica Tarău


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Publicat: 2020-09-25 13:27:00
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